Arte, Creatividad y Educación

Pilares básicos para el desarrollo creativo

Publicado el por Gaby Pavan

Desarrollo creativo a través de la pintura y el arte

Generando espacios activo modificantes

Fuente analizada: La Vanguardia

1. Desafío y compromiso

Involucrar al estudiante en su propio aprendizaje presentando actividades como desafíos acordes a sus habilidades, usando preguntas abiertas como ¿Qué pasaría si...?

2. Libertad

Ofrecer la posibilidad de elegir sobre actividades, espacios, materiales y formas de trabajar para entrenar la capacidad individual de tomar decisiones responsables.

3. Juego y sentido del humor

Promover la alegría y el entusiasmo en clase mediante transformaciones insólitas de cuentos, palabras, caricaturas divertidas e improvisación constante.

4. Confianza y apertura

Fomentar el respeto a las diferencias reconociendo que cada persona posee talentos únicos y complementarios, implementando dinámicas de comunicación asertiva.

5. Apoyo a las ideas

Valorar las propuestas nuevas sin juzgarlas de forma prematura ni ridiculizarlas por insólitas, dando oportunidades reales de que se lleven a cabo.

6. Tiempo para idear

Flexibilizar las estructuras temporales para que cada individuo pueda sumergirse "a sus anchas" en una actividad, procesando con calma sus propias inquietudes.

7. Discusión o debate

Habilitar espacios seguros donde expresar opiniones distintas a la mayoría sin temor a la crítica, enseñando a fundamentar los análisis con criterio propio.

8. Toma de riesgos

Permitir experimentar dinámicas nuevas sin resultados totalmente predecibles, transformando los errores indeseados en valiosas oportunidades de aprendizaje.

9. Formación integral

Abordar de forma equilibrada tanto la formación puramente intelectual como el desarrollo físico y la inteligencia emocional para potenciar la totalidad de las capacidades.

10. Evaluar los progresos

Apostar firmemente por la autocorrección y el valor del proceso por encima del resultado técnico inmediato, midiendo la evolución individual en base a metas personales.

11. Entorno físico estimulante

Diseñar un entorno espacial que facilite el movimiento libre, la elección de herramientas y canales de expresión diversos que enciendan la chispa de la imaginación de forma natural.

Creando espacios activos modificantes a través del arte y el diseño

Los ambientes activos y modificantes favorecen el aprendizaje, y el arte constituye una herramienta indispensable para el desarrollo de estos espacios tanto en el aula como en el hogar. Partimos del principio básico: "Todos somos biológicamente creadores".

“Todos tenemos posibilidades de ser creativos e innovadores; biológicamente somos creadores, pero nos adaptamos al medio que nos toca vivir y ese medio puede fomentar la creatividad o no; en el caso concreto de la escuela, resultará creativa si dinamiza las potencialidades individuales, si favorece la flexibilidad mental, la originalidad, la inventiva, las nuevas ideas, la autonomía y, además, el desarrollo emocional y social” — Petra María Pérez, Universitat de València

Los niños son naturalmente generadores de espacios modificantes: cuando se encuentran en un entorno propicio, toman la iniciativa de inmediato y estructuran sus propios mundos, sus interacciones y su crecimiento dentro de esa realidad inventada. Se sorprenden, ríen y aprenden generando diversos puntos de vista de esas realidades. En definitiva, crean.

Es interesante notar que en esos momentos los pequeños están alegres y en permanente movimiento, a diferencia de lo que a veces impone la cultura escolar tradicional, donde se espera que permanezcan completamente quietos y uniformados. A medida que pasa el tiempo van adaptándose y perdiendo la frescura de su indagación gratuita, que originalmente realizan por el mero placer de aprender y que se complementa plenamente con el juego. Les encantan las emergencias, las incertidumbres y las improvisaciones.

La educación artística ayuda a promover estos espacios activos modificantes fácilmente, ya que los seres humanos usamos el arte como una vía natural y directa de exteriorización expresiva.

"Cada estudiante y profesor es único e irrepetible gracias a su subjetividad, por lo que no debe inhibirse bajo ningún pretexto, sino desplegarse lúdica y rigurosamente, tal como el científico que busca y el artista que crea. Sin subjetividad no hay creación." (Csikszentmihalyi, 1998)

Aquí es fundamental el papel que juega el mediador o guía, quien se ocupa de sintonizar con las necesidades e intereses de sus estudiantes. En el taller de arte, el guía orienta el trabajo a partir del lenguaje visual que cada uno va generando de manera única. Cada alumno posee su propia forma de interpretar la realidad, y es ello lo que interesa potenciar. Siendo autocríticos con la obra producida, independientes y encontrando alternativas para solucionar las problemáticas técnicas que se van presentando en el proceso creativo, se logra una experiencia estética singular.

El arte como experiencia

Hacia 1934, el filósofo norteamericano John Dewey postulaba una noción de “experiencia estética” que relaciona íntimamente el arte con lo cotidiano, con el cuerpo, con la actividad y con la creación. Para Dewey, el arte no es algo lejano o esotérico, sino que cumple una función vital en nuestras vidas. Es una actividad experiencial, tanto en su producción como en su recepción.

Postular el arte como experiencia en los procesos formativos lo sitúa al servicio de lo humano y su sensibilidad. Implica aunar intelecto y emoción, sentimientos y razón, poniendo en acción todos los sentidos y el cuerpo que juega, late y crea.

El arte está fuertemente ligado a lo vital, a la construcción identitaria, la expresión y el conocimiento. Abordar el arte como experiencia implica enseñar a crear con sentidos propios, conectados consigo mismos pero a la vez involucrados de manera asertiva con su entorno y con los otros; implica asumir el reto de formar receptores lúcidos, críticos, curiosos, informados y capaces de vibrar de emoción.

La experiencia estética no se confunde con la simple técnica formal que utiliza el artista. Para Dewey, todo conocimiento auténtico depende de la autocreación del sujeto originada por su propia creatividad.

“La acción creativa es una interacción con el medio que nos modifica, desde los dibujos infantiles hasta las creaciones de Rembrandt exigen una adaptación activa al material externo que implica una modificación del individuo para incorporarlas a una visión y expresión individuales” (Augustowsky, “El arte en la enseñanza”)

Concebir el arte como experiencia significa diseñar actividades, proyectos y propuestas en las que las personas sean incitadas a ocupar la escena en un movimiento que las involucre personalmente, íntimamente; que las convoque de modo genuino a la construcción de sentidos propios para repensarse individual y colectivamente a través de las formas y los colores.

El arte es un “hacer”, una acción. Si se le da al alumno algo genuino que hacer, no algo abstracto que memorizar de forma autómata, y si ese hacer es de tal naturaleza que demanda el pensar y la toma de conciencia de las conexiones, el aprendizaje profundo brota como un resultado completamente natural.

La experiencia estética nos revela lo que es la creatividad

El hombre es un “ser de encuentro” (Rof Carballo); se constituye, desarrolla y perfecciona realizando encuentros con las realidades circundantes. Estas realidades pueden ser nuestras compañeras de juego si las vemos como “ámbitos” con un sentido propio, y no solo como meros “objetos” inanimados. Esta forma de ver exige una conversión: del ideal del dominio, posesión y control, debemos pasar al ideal de respeto, unidad y solidaridad.

La creatividad es siempre dual, supone un sujeto dotado de potencias y un entorno capaz de otorgarle diversas posibilidades. Una persona puede estar muy bien dotada, pero a solas no puede ser creativa. Necesita recibir posibilidades de fuera, es decir, de realidades externas que asimila activamente para convertirlas en algo íntimo. Esa asunción activa es la creatividad.

“Cuando se habla de fomentar la creatividad no se está hablando de reforzar mecánicamente la enseñanza de las artes plásticas o de la música, sino de enseñar a salirse de las rutas trazadas, enseñar a innovar: Creativo es quien produce algo nuevo y valioso, y ese algo puede ser una idea, una solución analítica a un problema, o un nuevo diseño...”